Cada fin de semana, el pueblo de Santiago Vázquez se llena de visitantes que recorren sus calles, participan en actividades náuticas y exploran los humedales protegidos por la ciudad.
Es imposible no recordar la canción "El viejo Antonio" de Alfredo Zitarrosa —quien justamente cumpliría 90 años y se crió en este pueblo— mirando el emblemático "puente de hierro sobre el pajonal y el agua sin rumbo como en el mar".
A lo largo de estos años (mucho más de 36, ya que la fiesta tuvo algunos años de interrupción), el pueblo se viste de gala para recibir a gente de todos los pagos. Esta edición, que nucleó a más de 30 mil personas en dos días, tuvo la particularidad de retornar al formato de fin de semana en lugar de tres jornadas. El enfoque estuvo en mejorar los servicios, la seguridad y mantener el nivel del escenario logrado el año pasado, contando con pantallas y sonido de primer nivel, operado por la Unidad de Animación de la Intendencia de Montevideo y reforzado por personal de diferentes municipios.
Queremos destacar el trabajo de los casi 100 funcionarios/as municipales que dieron todo de sí para que el público disfrutara de forma segura de esta fiesta, que mantiene su excelencia bajo la premisa de ser un evento con entrada libre.
Hace 15 años se agregó el concepto de "convivencia" al nombre original de la Fiesta del Río. Ese es el norte que buscamos: mejorar la seguridad para que la familia pueda disfrutar con su silla playera durante todo el día. Otro punto a destacar es el avance en la feria de artesanos, integrada fundamentalmente por emprendedores de la zona aledaña y el área metropolitana. Contamos con 52 artesanos y una oferta gastronómica variada y accesible, con servicios que estuvieron a la altura de la gran demanda, como tambien los stands de Municipio A, Punto Violeta, Bibliotecas, Descubri Montevideo, Centros Culturales y UAM brindando información de interés al público.
Un pueblo transformado
Como en la película El baño del Papa (pero con gente), el pueblo se transforma en una romería. La Avenida Luis Batlle Berres y las calles aledañas se llenan de puestos de vecinos que aprovechan la afluencia de público, mientras la tranquilidad habitual se traslada a la rambla. Esta "invasión anual", permite que todos disfruten de un lugar magnífico. Pero el pueblo viene transformándose todo el año: recientemente se reinauguró la vieja biblioteca, se remodeló el Centro Cultural Casa Pueblo, se instalaron las letras volumétricas en la entrada y se reformaron plazas y espacios públicos.
La fiesta comienza con la apertura del puente, un evento simbólico que ocurre pocas veces al año. Tras esa foto emblemática, se dio paso a un escenario dedicado a las infancias, en la que estuvo actuando Letu Ruibal el dia sábado, como una nueva actividad de cercanía que esperamos seguir desarrollando.
Luego, el escenario principal ofreció un "cambalache" musical exquisito con artistas como Jorge Nasser, Braulio López, Kumbiaracha, Mota y Hereford. Este intercambio social es clave: los espectáculos de calidad permiten el ejercicio de los derechos culturales. Muchas personas que asisten a la fiesta nunca podrían acceder a un show de este nivel si tuvieran que pagar una entrada.
Solidaridad y cierre
Mientras la música sonaba, estuvieron presentes también stands institucionales de los concejos municipales (Cultura, Políticas Sociales, Turismo), la Policía Comunitaria con su comisaría móvil, el PTI del Cerro y las ollas del Oeste. Es fundamental resaltar la solidaridad de los asistentes que apoyaron estas iniciativas que ayudan a tantos habitantes del oeste de Montevideo.
El domingo la actividad empezó temprano con la clásica carrera, donde participaron más de 2,000 personas. Por la tarde, el espectáculo cerró por todo lo alto con el espacio para las infancias comenzando con Roy Berocay y su Ruperto Rocanrol, Eternos Mortales -la banda del pueblo-, Carlos Malo y La Polkería, La Penúltima, Luana y The La Planta.
Ser la fiesta de libre acceso más longeva de Montevideo nos desafía a seguir uniendo generaciones, el Estado asume aquí el trabajo de garantizar el acceso a la cultura como base para un cambio social real. Mañana será otro día y en unos meses comenzaremos a armar la 37ª edición de la Fiesta del Río y la Convivencia.






