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09.03.2026 - 11:24

La Murguita va Creciendo

El Oeste de Montevideo se consolida como el Corazón del Carnaval Popular

 

A través de una gestión colectiva que une al Municipio A con organizaciones sociales y vecinos, el territorio demuestra que la cultura es el motor de la convivencia, contando con cifras récord de 86 escenarios y más de 350 actuaciones. 

El oeste no solo respira carnaval, lo construye desde el pie, y por cuarto año consecutivo el trabajo del Municipio junto con la Red de Escenarios Populares, la Intendencia de Montevideo y DAECPU ha logrado un encuentro cultural sin precedentes. Bajo las consignas “Barrio a Barrio” y el “Carnaval de a Pie”, la máxima fiesta popular uruguaya dejó de ser un espectáculo de escenario para transformarse en un motor de identidad en nuestras esquinas.

El Mapa de la Alegría - el carnaval en datos: 

La magnitud de la extensión territorial en el Municipio A refleja una política cultural descentralizada y ambiciosa. Los números de este mes y medio de fiesta hablan por sí solos:

  • 86 Escenarios en total: El oeste se convirtió en un gran tablado abierto a la comunidad.

  • 350 Actuaciones: Un desfile incesante de conjuntos que llevaron su arte a más de 40 barrios.

  • Centros de Referencia: Los tablados populares de El Tejano, Arbolito y el Julia Arévalo sostuvieron 15 días de programación cada uno, sumados a las experiencias de la Casa de la Pólvora (6 días) y el Centro Cultural Casa Pueblo en Santiago Vázquez (3 días).

  • Hasta el 1 de marzo: Una agenda que garantiza el derecho a la alegría hasta el último suspiro del carnaval.

  • Los escenarios del Oeste contaron con la participación de más de 50 espectáculos de murgas, más de 10 en parodistas, lubolos y fuera de concurso, más de 15 de humoristas y revistas. 

  • Concurrieron más de 20 mil personas en todos los escenarios, con 200 personas por tablado aproximadamente.
     

El "Motor Humano": Funcionarios y Vecinos en Primera Línea

El despliegue no es producto de la inercia, sino del compromiso militante de las y los funcionarios municipales. Lejos del escritorio, el personal municipal ha puesto el cuerpo y el corazón para que cada montaje, cada luz y cada sonido funcionen a la perfección. Es una gestión pública de cercanía, donde el funcionario trabaja codo a codo con el vecino gestor.

Sin embargo, el alma del proyecto es la participación ciudadana. El carnaval en el Oeste es una construcción colectiva: son las comisiones de cultura de los Concejos Vecinales y el Concejo Municipal quienes proponen, organizan y cuidan sus espacios meses antes de que se encienda la primera lamparita. Esta apropiación garantiza que la gran mayoría de los escenarios sean gratuitos, democratizando el acceso al arte y a la cultura.

Es por eso que entendemos que la cultura no es un gasto, sino la herramienta más poderosa para mejorar la convivencia. Al ocupar el espacio público con propuestas de calidad, se derriban muros invisibles y se combate la indiferencia a través del encuentro. Como bien resumió un vecino del barrio 19 de Abril: Hay que alimentar los dos cerebros a la vez: el estómago y el espíritu”.

El Legado de Pepe Veneno: La Cultura como Trinchera

Esta visión de un carnaval que camina el barrio tiene sus raíces en el pensamiento de teóricos y poetas populares como el gran Pepe Veneno (José Alanís). El Ciudadano Ilustre de Montevideo siempre sostuvo que la cultura barrial era la verdadera identidad de un pueblo en resistencia. Como solía decir el Pepe: 

El barrio es el lugar donde la cultura deja de ser un adorno para convertirse en una herramienta de libertad; porque un pueblo que canta en su esquina es un pueblo que no se rinde”.

Bajo ese legado, el trabajo se completa con la Escuela de Oficios del Carnaval, un convenio entre el Municipio A y DAECPU que transforma la pasión en herramientas de trabajo reales, capacitando a los jóvenes en los oficios que sostienen nuestra identidad.

En el Oeste, la murguita sigue creciendo, no solo en escenarios, sino en profundidad humana. El carnaval aquí no es solo una fecha; es la reafirmación de que, entre todos, estamos construyendo una ciudad más justa, más alegre y más nuestra.