Entre la inversión necesaria y la urgencia social, el pasado viernes 30 de enero la Junta Departamental de Montevideo abrió sus puertas para recibir a las autoridades municipales. El motivo central para el futuro cercano del territorio: la presentación del Plan Quinquenal y el Plan Operativo Anual, la hoja de ruta que marcará el destino de los recursos y las acciones para el próximo año.
La delegación estuvo encabezada por el alcalde interino, Néstor Piñeyro, y la directora del municipio, la licenciada en Trabajo Social Virginia Mercader. Los acompañó un equipo técnico de diversas áreas y los concejales municipales: Mirtha Villasante, Nelson Moreira, Pablo Caldarelli y Marcelo Valiari, conformando un frente sólido para defender las proyecciones locales.
Seis líneas para el desarrollo
El corazón del informe se divide en seis líneas generales que buscan un equilibrio entre el cemento y la gente. Por un lado, se anunció un ambicioso "shock" de inversiones en materia de calles y alumbrado público, con especial énfasis en las necesidades de la zona rural del departamento, un sector que suele demandar una mirada más pormenorizada.
Sin embargo, el tono de la presentación adquirió una gravedad necesaria al tocar el eje social. Con una población que ya supera los 125 mil habitantes, las cifras presentadas por las autoridades golpearon el recinto: 6 de cada 10 niños en el territorio padecen insuficiencia alimentaria. Ante esta realidad "que lastima", el plan propone políticas transversales que no solo atienden la urgencia del plato de comida y la vivienda, sino que apuesten a la equidad en educación y cultura como herramientas de salida real.
Un plan nacido en el territorio
Uno de los puntos más destacados de la jornada fue la legitimidad del documento. Se subrayó que las líneas estratégicas no fueron trazadas a puertas cerradas, sino que son el resultado de seis asambleas territoriales donde vecinos y vecinas de todos los rincones pudieron expresar sus prioridades.
Tras la alocución inicial, el intercambio se volvió dinámico. Los ediles plantearon sus dudas sobre la implementación y los plazos de la gestión. La mayoría de las interrogantes fueron respondidas en el momento, mientras que el municipio se comprometió a enviar respuestas por escrito para aquellos puntos que requerían una precisión técnica mayor.
La sesión cerró con un compromiso sobre la mesa: transformar esos seis ejes de papel en realidades tangibles para una comunidad que, entre la zona rural y la urbana, espera soluciones urgentes.
