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Club Universal

El Club Universal fue la propuesta ganadora del presupuesto participativo en las pasadas elecciones del 30 de octubre del comunal 14. Fernando González, presidente del club habló con el Municipio.

La cancha: un sueño por cumplir

Fundado en 1949 en el barrio Paso Molino, el Club Universal Social y Deportivo, es un club que no apunta esencialmente a la parte deportiva, sino a las actividades sociales. Un club con fuerte identidad que agrupa, en muchos casos, a una familia entera de su barrio y de otros también. Más allá de que una de las categorías salió tres veces campeona, “nosotros sólo queremos juntar chiquilines que sean amigos, que jueguen, que se diviertan”, señaló Fernando González, presidente del club Universal.
En 1964 el fútbol infantil comienza a cobrar protagonismo, dejando de lado el fútbol de mayores, fin con el que se había fundado el club, además de que actualmente comenzó a cobrar protagonismo el futsal de mayores. Otro dato no menor es que 6 años atrás, el fútbol femenino fue una experiencia piloto que implementó el club y tuvo éxito: “El primer campeonato de la liga Paso Molino lo ganó el Universal y el segundo año salimos vice-campeones”, cuenta orgulloso el presidente.
Pero más allá del tipo de fútbol que se practique, el Universal nunca contó con una cancha propia. Los niños practican fútbol en la plaza de deportes Nº7 (Av. Agraciada y Cno. Castro).
En los años 90, la Intendencia de Montevideo cedió al club un predio ubicado en Pueblo Victoria, sobre las calles Del Cid y Fraternidad para construir la cancha del club; la cual nunca pudo concretarse por razones económicas. Tiempo después surgió la propuesta de que se desistiera del predio para que la cancha quedara definitivamente en la plaza de deportes Nº 7, pero “desde hace un año y medio, la gente de la plaza de deportes nos dijo que nos quedábamos sin cancha, que por el proyecto de la plaza siglo XXI”, en el que no se incluye dentro de las reformas el fútbol infantil, lamentó González. Según explicó Rodrigo Arada, presidente de la Sub Comisión de Baby Fútbol, no existen inconvenientes hasta el momento para que el Universal haga uso de la plaza, pero al no ser propiedad del club “no podemos hacer ninguna modificación allí”. Uno de los inconvenientes que presenta la cancha es el piso de tierra, lo que dificulta el deporte.  Y si bien en la plaza “no nos cobran, nos piden una donación obligatoria, que en sí es como pagar una alquiler”.
Seguramente una cancha propia conlleva gastos económicos mayores pero “no es lo mismo pagar para tu propia cancha”, sostuvo Arada, además de que permite otros tipos de financiación a la hora de organizar un campeonato y más libertad a la hora de realizar propaganda, que permite llevar adelante los gastos anuales. Otros gastos que conlleva un club, como la filiación a la liga a la que pertenece, en este caso de Paso Molino y la afiliación a la liga departamental donde están todos los clubes de Montevideo, los gastos de los jueces y otros más que pueden surgir en la marcha como “una tarjeta roja cobrada a algún jugador”.
Si bien Arada expresa que para la mayoría de los niños “su cancha es la plaza Nº7”, para el Universal no es lo mismo tener su cancha propia que pedir uan prestada.

La propuesta del Club Universal obtuvo la mayor cantidad de votos de la zona 14, del Municipio A, en las elecciones del presupuesto participativo. De acuerdo al monto que corresponde a 2.500.000 pesos,  se efectuara para el 2012 la construcción de un salón multipropósito que incluye baños, cantina y una cocina para una persona que cuide la cancha.

Pero según la IM el presupuesto no alcanza para todo lo que el club había solicitado en la propuesta. Restaría realizar para que la cancha quedara completa, el cercado y la iluminación de la misma. Y en un futuro más lejano, el proyecto se terminaría con los vestuarios y las tribunas y con otra cancha “alternativa” que sería de uso para los niños y jóvenes del barrio, planteada al principio en el proyecto.

El club Universal cuenta con 9 categorías que van por edades, desde los 5 hasta los 13 años. 120 niños, de los cuales muchos viven en situaciones de extremada pobreza. Un poco más de 30 son becados “por su difícil situación económica” y los padres de otros tantos “hacen un esfuerzo muy grande y vienen con 50 pesos todos los meses y a veces, directamente no pagan”, pero no lo echamos de club porque no es la idea”.  Arada detalló que con la cuota que pagan los padres no se llega a cubrir los gastos que el club tiene por año.
El club espera tener una nueva reunión con la IM para terminar de afinar bien el proyecto ganado en las elecciones del presupuesto participativo. Mientras tanto los niños continúan jugando en la plaza de deportes Nº 7, pero a la espera también, de que en cualquier momento se les alerte que ya no pueden usarla más por las obras allí efectuadas. “Nosotros queremos proponer que se pueda cercar la cancha de la plaza mientras las obras se realizan, para que los niños puedan seguir jugando”. Respuesta que aún el club sigue esperando.

En resumen, recién a principios de 2013 comenzarían las obras del Presupuesto Participativo, lo que significa que si la plaza de deportes le quita la cancha al club, 120 niños se quedan sin el Universal, o por el contrario, cambian de club porque “esto no es amor a la camiseta. Si los niños no tienen dónde jugar, los padres los mandan a otro lado, más allá de que pueda haber algún fanático que quede en el club”, argumentó con pena Arada. Y así, están en una espera que los tiene entre la espada y la pared y esperando que en algún momento, el sueño de tener una cancha propia se cumpla.

Virginia Martínez

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