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05.02.2013 - 12:54

Verano feliz

Foto: Noelia Rocha
Foto: Noelia Rocha
Foto: Noelia Rocha
Foto: Noelia Rocha
Foto: Noelia Rocha
Foto: Guillermo Nantes
Foto: Noelia Rocha
El programa Verano Feliz se realiza a través del Área Social del Centro Comunal Zonal 18, junto con el Prof. de Educación Física, Guillermo Nantes

La iniciativa es apoyada por referentes barriales, el Servicio de Guardavidas de la Intendencia de Montevideo (IM), a través de Eduardo Vera y Néstor Parra; la División Tránsito y Transporte de la IM; y cuenta con la colaboración del Municipio A.
Se busca fomentar la actividad deportiva en niños y niñas de seis a dieciséis años y la inclusión de personas con discapacidad. Actualmente concurren cuarenta y cinco jóvenes tres veces a la semana de manera gratuita.

Hacia Pajas Blancas

A las nueve de la mañana, sobre el barrio Las Flores nos unimos al grupo de niños y adolescentes que participan del Verano Feliz, acompañados por el Profesor Guillermo Nantes.
Juntos nos trasladamos en un ómnibus rumbo a Pajas Blancas, que nos dejó sobre la costa. Mientras avanzábamos acompañados de la música de sus parlantes portátiles, con preguntas cargadas de curiosidad nos fueron dando la bienvenida.
Caminamos frente a las casas que miran hacia al mar, un sendero creado por los viajeros nos guío entre botes de pesca y vecinos inmersos ya en su rutina veraniega. Al final del camino se visualizó la casilla de los guardavidas, que indicaba que ya estábamos en la Playa Zabala, nuestro destino.
El profesor de educación física junto a los guardavidas comenzó a organizar las actividades de la mañana. Los niños se acercaron al agua, experimentaban, caminaban, señalaban y respondían rápidamente al silbato del docente.

El inicio fue marcado por los ejercicios de calentamiento y las actividades con pelotas, instancia que ayudó a la integración, ya que incentivó a que se unieran los niños que estaban con sus familias en la costa.
Luego comenzaron las actividades acuáticas, para las que se colocaron andariveles que brindaron más seguridad para los niños y jóvenes, y resultaron en una mejor disposición a la hora de las prácticas en el agua. Los ejercicios tienen que ver básicamente con la formación corporal y la enseñanza de natación en la playa. Pretenden darle al joven una autonomía básica en el medio acuático mediante el desarrollo de ciertas habilidades.

Al final de la jornada hubo un espacio de actividades libres, en el que algunos prefirieron hacer vóleibol y otros caminar sobre la orilla en busca de cangrejos.

Al mediodía emprendimos la caminata de retorno, en esa ocasión por otro sendero que nos llevó hasta un repecho pequeño que llevaba a la parada. Con ganas manifiestas de quedarse en la playa, los niños y adolescentes transitaron con paso lento. Fueron pocos los minutos que estuvimos bajo la sombra, el ómnibus pasó. Entre cansancio y charlas nos movilizamos nuevamente al barrio Las Flores.

Noelia Rocha
 

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