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25.04.2012 - 15:13

CEPE

Mariela López (i) y Sandra Cedres (d), funcionarias del CEPE zona oeste, ubicado en el Municipio A. Foto: Virginia Martínez.
Conozca el Centró Público de Empleo: una herramienta para ingresar al mercado laboral.


Con el propósito de brindarle más información a la población y conocer en profundidad el funcionamiento de Centro Público de Empleo, instalado uno de ellos dentro del Municipio A, dialogamos con dos de sus funcionarias.

El Centro Público de Empleo (CEPE) surge en 2005 como política activa de empleo en convenio con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) y la Intendencia de Montevideo (IM). Para poner en marcha el servicio la IM incorpora los funcionarios y los recursos materiales y el MTSS se encarga de la capacitación, la asistencia técnica y la supervisión.
En total, en el país existen 26 CEPEs, de los cuales cinco se encuentran en Montevideo: en Carrasco Norte (Parque Rivera, ex Hotel del Lago), en Curva de Maroñas (Alferez Real s/n esq. Mateo Cortés, ex Mercado Municipal), en Ciudad Vieja (Bartolomé Mitre 1482), en Casavalle (E. Amorín 4747 esq. Julio Suárez) y el CEPE de la zona oeste, ubicado en el propio Municipio A (Carlos Ma. Ramírez esq. Rivera Indarte), pero con una ingerencia territorial mayor a la del municipio (desde Santiago Vázquez, hasta Lezica y el Palacio Legislativo). El mismo atiende al público en el horario de 10 a 15.

Los cinco CEPEs de la capital son coordinados por Juan Rossi Heres del Departamento de Desarrollo Económico e Integración Regional de la IM, y desde el MTSS por Servicios Públicos de Empleo y la Unidad de Fortalecimiento a los CEPEs. Entre los objetivos principales del CEPE, figura la orientación e intermediación laboral. Desde una perspectiva de desarrollo local, los CEPEs reconocen y aprovechan recursos y capacidades existentes en su entorno territorial, contribuyendo a su mejoramiento y consolidación. De esa forma se habilita a las personas que llegan al CEPE, en su mayoría de la zona, a obtener una capacitación.
En una primera etapa, se realiza la entrevista inicial donde “construimos su perfil laboral y lo ingresamos a una base de datos que es nacional e incluye todos los departamentos, en nuestro caso Montevideo”, explicó Sandra Cedres. Cada CEPE fomenta la formación de trabajo en su zona donde se desempeña. En base al perfil de la persona que solicita empleo, se coordinan servicios con empresas del oeste para trabajadores de la misma zona.
“Tratatamos siempre de que la persona se vincule con el CEPE de su zona, donde vive”. Pero, si una empresa de una zona determinada solicita una persona con un perifl específico y en esa zona no hay, los funcionarios de los disitntos CEPEs están autorizados a ingresar a la base de datos que brinda la información a nivel nacional, para encontrar un perfil específico, adecuado a la solicitud empresarial. De esa forma, se coordinan y prestan diferentes servicios que facilitan la relación entre la oferta y la demanda laboral, respetando, a su vez, la confidencialidad de los solicitantes de empleo a través de la Ley Nº 18.331 que protege los datos personales y la acción de "Habeas data". Esta ley, impide el traspaso de los datos personales, sin autorización previa de la persona.
Los CEPEs trabajan también con empresas consultoras privadas; si estas tienen dificultades para conseguir una persona con un perfil determinado, se comunica con el CEPE y si está dentro de las posibilidades de éste conseguir el perfil solicitado por la consultora, “llamamos a la persona y le explicamos que, en ese caso, el CEPE es sólo un intermediario entre él y la consultora privada. Si esa persona lo autoriza se trasladan sus datos (cédula de identidad, nombre y el teléfono) para que posteriormente, el contacto quede entre ellos”. Pero, “nosotros no hacemos intermediación, sino que hasta ahí llega nuestro trabajo”, aclaró la funcionaria. De esa manera, no se le quita la posibilidad a las personas de conseguir trabajo “por otro lado”.
Por cada perfil laboral que una empresa solicita, se envian entre dos a tres postulantes, en el caso de existir, los cuales pasarán luego por una segunda etapa -entrevista de preselección- que tiene como fin, verificar los datos de la persona, explicarle la propuesta de trabajo y ver si acepta o no la oferta. Si es aceptada, se la deriva a la empresa dado que la contratación es decisión de la empresa, manifestó Cedres. “Por eso decimos que es una forma más de buscar trabajo y que tienen que seguir buscando”.

La otra pata


Otra de las funciones que forman parte del programa de los CEPEs es aportar cursos gratuitos, para los cuales, a quienes los realizan se les abona los viáticos. Dichos cursos proceden de Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP). Cedrés explicó: “para los trabajadores que se encuentran en seguro de paro con causal de despido, el Estado les descuenta el 0,125 para el Fondo de Reconversión Laboral y les ofrece cursos gratuitos para capacitarse; eso es un derecho de todos los trabajadores”. Para entender mejor ejemplificó: “INEFOP abre un curso de Operador PC para trabajadores con ese perfil. Si dentro de las personas ingresadas en ese momento no hay interesados y les falta, vamos a suponer, siete personas para completar un cupo, se distribuyen por los distintos CEPEs de Montevideo”.
Consultada sobre los casos puntuales de personas que disponen sólo de educación primaria y, por ende sin un perfil establecido, Cedres manifestó que “es un problema”, pero “en general el perfil está presente aunque tengan escasos estudios, ya sea para acceder a un cargo de limpieza, de seguridad o en la construcción”. Explicó que dichos casos se dan, sobre todo, con personas jóvenes que buscan trabajo por primera vez.. Aquí es donde la función de orientación es, justamente, un puntal fundamental porque se ayuda y conduce a la persona a buscar un perfil, de acuerdo también a su edad porque “hay personas que no pueden hacer determinados trabajos por problemas de salud o de edad, como en la construcción por ejemplo, entonces es ahí donde hay que reconvertir al trabajador y donde está el problema mayor”.
Mariela López, también integrante del CEPE zona oeste, recordó además que a los efectos de que se presenten personas con escasos niveles educativos, “tenemos la obligación y el compromiso de informar de los distintos programas educativos” como “Uruguay Estudia” aplicado desde el 2009 por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) o “En el país de Varela: Yo, Sí Puedo”, programa que implementó el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) desde el 2007 en el marco del Plan de Emergencia; más allá de que “no tenemos el tiempo de hacer un seguimiento a las personas que acceden a dichos programas”, lamentó López.

Ambas reconocieron que “en realidad las políticas activas de empleo son muy macro”. De ahí que la función de los CEPEs es “bajarlas a tierra” y acercarla a la población en el tendido de redes a nivel de organizaciones sociales y de organizaciones eductaivas y,  “ver de qué forma nos podemos complementar, porque trabajar en red es lo  que permite que las personas se apropien de las políticas activas”. Lo que no puede dar lugar a confusión es que “realizar en INEFOP un curso porque estás en seguro de paro, no es una polítca activa, sino un recurso para un trabajador que se quedó sin empleo”, aclararon. Las políticas activas “necesitan caminar por el territorio, junto con el resto de las organizaciones sociales o educativas”.

En 2011, fueron 89 los cargos que solicitaron las distintas empresas de la zona oeste, 253 las preseleccionadas, 69 el personal finalmente contratado y 32 las personas que fueron derivadas a distintos cursos, dependiendo de cada perfil.
Consultadas por las acciones que realiza actualmente el CEPE, afirmaron que se están efectuando tareas con un colectivo de trabajadores del rubro textil, pero “tratamos de hacer el espectro lo más amplio posible hacia los perfiles que conocemos”. Panificadoras, casa de baterías y madera, empresas de limpieza, empresas de seguridad, choferes, hoteles, son otros de los perfiles empresariales que dan posibilidades laborales a los habitantes del oeste, y  al estar en red “accedemos a pedidos de empresas de otras zonas del territorio; nos retroalimentamos”.
Explicaron que las empresas, por su parte, en busca de personal capacitado, llegan a la página del MTSS, luego llaman y eligen, y la alcadía es otra de las formas de conseguir personal para las empresas.
El CEPE, en definitiva, contiene su base de datos desde donde se detallan los diversos y distintos puestos de empleo abiertos; si hay alguna persona que haya sido entrevistada con el perfil que una empresa solicita, se la contacta y se hace la preselección. Por día y tres veces a la semana , se agendan alrededor de 12 personas “que no quiere decir que todos concurran”; los otros dos días de la semana se reservan para realizar un mapeo de las empresas y hacer preselecciones.

Otra de las funciones del CEPE, y por el que se forman largas filas de personas fuera del municipio, ya que se anotan alrededor de 4000 personas, es inscribir a quienes se postulan al llamado de Obras Públicas que se realiza dos veces al año (marzo  y octubre). A partir de la Ley de Obras Públicas Nº18.516, todas las empresas privadas de construcción que  liciten  obras con el Estado, tienen la obligación de tomar a peones prácticos y obreros no calificados -siempre y cuando no cuenten en su plantilla de trabajadores con esas dos categorías-, explicaron las funcionarias. A partir de estos llamados que se realizan por sorteo, se confecciona una lista de prelación. Una vez terminadas las inscripciones, el MTSS se encarga de todos los trámites; en ese caso “nosotras sólo hacemos las inscripciones”.

Virginia Martínez

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