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Albino y Alegría

Albino y Alegría. Foto: Titiriteros La Gotera y Cachiporra.
Albino. Foto: Titiriteros La Gotera y Cachiporra.
Alegría. Foto: Titiriteros La Gotera y Cachiporra.
Los personajes del Municipio: una identidad.

Asomando el telón

Un poco de historia
Se llama burattini a los títeres sin pies, en cuyo vestido se introduce la mano para mover la cabeza y los brazos y, se denominaba fantoccini o fantoccio al títere movido por hilos. Como sea que se los nombre y cuántos tipos exista en el mundo, los títeres nacen con la imaginación y pertenecen a todos los tiempos y todos los lugares de la tierra. No se sabe exactamente la época precisa de su nacimiento, pero Charles Nodier, ferviente admirador  de ellos, sostenía que “el títere más antiguo es la primera muñeca puesta en manos de un niño” y que “el primer drama nace del diálogo que sostiene el niño y su muñeco” .
El títere dialoga, conversa, llega a la gente, no sólo a los niños y niñas, que son los que más se entretienen con ellos, sino también a los adultos, que los hacen largar sonrisas sin que se lo propongan. Y en los espectáculos, abiertos o cerrados, tiene la facilidad de reunen (y unir) a la mucha gente, sencillamente porque llaman la atención y saben generar curiosidad, dinamismo. Siempre están contentos. Por eso es que Alegría y Albino llegaron para para formar parte de nosotros, para no sólo trasmitirnos mensajes, sino para hacernos reír. Un mundo mágico en miniatura.

Identidades
El sonido de la chimenea de Ancap y el pito del Bao, los trabajadores bajándose de los ómnibus en Nuevo París para ir a trabajar a las curtiembres. Los olores característicos del Pantanoso cuando está por llover. El trasiego de personas y el ruido ensordesedor de “curva”, la vista del Cerro de Montevideo, el silencio del parque Vaz Ferreira, la blancura de las Playas de Bajas Blancas y de los pequeños balnearios de alrededor; la cantidad de cooperativas de vivienda de Nuevo París y Cibils y San Fuentes, las bodegas del oeste,  la mole del Frigorífico Nacional y del Artigas, que hoy resurge. El club de golf del Cerro, la vista del puente de la barra Santa Lucía donde “el flaco” Zitarroza vivió su adolescencia.
El ritmo de la plena del Cerro, en especial de Casabó y del Club Holanda. Y las murgas de La Teja.
El olor caracteristico del Montevideo rural, del Rincón del Cerro, el viejo camping de Punta Espinillo.
Progreso, Cerro, Rampla, el Huracán  y otro tantos cuadros que siguen soñando con lo que se fue. Todo es parte una identidad, de una unidad y de una personalidad que caracteriza el oeste de Montevideo. Desde hace poco más de dos años, esa unidad que se daba en el oeste se unificó también, desde el punto de vista gubernamental, creando el Municipio A.
Desde allí, comenzamos a trabajar en diferentes medidas o acciones de comunicación que informaran acerca de todo lo que sucede en el oeste, y en darle unicidad al territorio.

Desde hace tiempo, pensábamos en la posibilidad de desarrollar concursos para crear un personaje del municipio, con el fin de construir una identidad del mismo, comunicar las acciones municipales y realizar campañas públicas, además de pensar en elaborar una canción que identifique la zona. En medio de ello aparecieron Alegría y Albino, la propuesta de los  grupos de titiriteros La Gotera y Cachiporra, que viven y trabajan en nuestra zona.
Albino y Alegría llegaron para quedarse y para ayudarnos a comunicarnos mejor. La idea es que los dos personajes trabajen en fuertes unidades temáticas: la convivencia vecinal, la salud, el medio ambiente, la integración juvenil, y también con la identidad del municipio. La gente va a poder escuchar, ver con atención y estar en un lugar que las organizaciones sociales consideren más adecuado.
Para ello se realizarán, este año, diversas funciones en distintas escuelas y organizaciones de la zona -actividades que están siendo coordinadas por las comisiones de cultura de los tres concejos vecinales- y trabajarán con una historieta y algunos videos de campaña institucionales de apoyo sobre los temas mencionados. Así es que Alegria y Albin, desde su maravilloso y complicado mundo, tan antiguo como la humanidad -como decía el poeta, escritor y titiritero argetino Javier Villafañe-,  nos conducirán por el camino de “adueñarnos” del municipio para sentirnos cada vez más propietarios de nuestro territorio.

Pablo Khalil y Virginia Martínez
 

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